Ordenador portátil para trabajar en diseño web en plena pandemia de Covid-19

Viviendo y trabajando online en la época del coronavirus

El teletrabajo en confinamiento tiene sus pros. Y sus contras. Estos son los míos.

Lo primero decir que me siento afortunada por seguir empeñando mi trabajo desde la seguridad de mi casa usando un simple ordenador para ello. Y que entiendo lo fácil que es hablar de ello desde aquí dentro, detrás de la barrera. Mi profesión, por suerte, lo permite. Y lo segundo agradecer a todas las personas que se levantan y tienen que salir de sus casas para que este mundo gire y para que nosotr@s podamos seguir girando con él, desde los hospitales a las cajeras del supermercado. Frente a vosotros mi profesión carece en gran medida de ningún tipo de valor.

Aceptado el hecho de que con mi ordenador pocas cosas puedo hacer para ayudar a que esto pase rápido y mejore, y con unas terribles ganas de abrazar un árbol, os cuento cómo nos las estamos apañando dos personas que trabajan (continuamente) online y una peque culoinquieto de 5 años.

Organizarse o morir

Las noticias de la pandemia se oían desde hacía días. Que iba a llegar era evidente. En nuestro caso coincidió con un tropezón, literalmente, personal y una muñeca izquierda que salió tocada del tropezón. 8 de marzo y tuve que cogerme una baja de una semana. Cuando al día siguiente fui a la empresa a dar la baja, cogí el ordenador para llevármelo a casa. Por si acaso. Y al igual que hacer una compra algo más suculenta al día siguiente fue un acierto, coger el ordenador una semana antes del confinamiento también lo fue. Al menos para evitar tener que ir a buscarlo. La férula de la mano duró 4 días: limpiarse las manos prioritario. Y de ahí al confinamiento.

En nuestro caso somos dos mujeres que nos gusta trabajar y que la vida online es lo más habitual en nuestro día a día. La realidad física es que en casa hay 2 mesas: la de la cocina que está para lo que está y la del comedor, movida ya hace tiempo al "despacho" (el cajón desastre de nuestra casa donde acumulamos desde un arco de carnavales a la ropa de invierno alemán). Esa mesa es la mesa de campaña. Literal. Un monitor, dos o tres ordenadores (según el momento), un trípode encima (también según el momento), metros de cables desde el único enchufe que hay (¡vivan las regletas!) y todo ello con un sillón atestado de cajas y demás abalorios que han ido creciendo con los meses y viven ahí, confinados. En ese sentido, el orden es esencial y complejo a la vez. Trabajar ambas al mismo tiempo es complicado. Yo tengo que trabajar sí o sí unas 6 horas al día. Mi mujer ha pasado de no tener tanto que hacer a estar dando semanalmente cursos para empresas e institutos en Alemania a velocidad del rayo. Ese caos de despacho y su mesa son el terreno esencial. Los tiempos, el ritmo y el orden son esenciales y, en más de un momento, caóticos. Pero sobrevivimos. Depende del momento, de la situación y de los nervios. Si se mantiene la calma y ese caos ordenado más o menos se puede.

Hora de jugar

Una de las grandes realidades que se ha dado con el coronavirus. Hay un millón de realidades que esta crisis ha creado. Cada casa es un mundo, es verdad. Pero hay dos realidades esenciales: la de las personas con hijos y las personas sin hijos. Y es que intentar trabajar teniendo que cuidar a la vez de los pequeños no es nada fácil, de hecho es muy complicado. Por otro lado pongo voz a las personas que no tienen hijos y sienten la obligación de tener que trabajar más "porque no tenéis excusa", y eso tampoco es justo. Mi realidad es que cuando toca estar concentrada en el trabajo irremediablemente una vocecita llama para jugar y por un segundo piensas en lo poco que queda para que no pida jugar más con ella. Y piensas en lo duro que es evidentemente vivir este encierro desde la mirada de los 5 años. Y sí, tenemos que organizarnos para poder jugar con ella y trabajar a la vez intentando (porque así nos lo piden) mantener el ritmo de trabajo que había en una oficina, pero en un entorno bastante más complicado. Rodeada de 1000 cosas más que tienes que tener en cuenta: vecinos, ruidos, los niños de arriba, tus propios hijos, la comida... con lo que trabajar y ser madre a la vez en la misma casa al mismo tiempo 24 horas al día se hace cuando menos cuesta arriba.

Nota de una madre a sus hijos mientras está de teletrabajo
Niña jugando con tizas en el balcón de su casa en el encerramiento por coronavirus

Las crisis siempre traen oportunidades

Y aunque decirlo suene mal, es verdad. Una verdad como un puño. Toda crisis trae oportunidades. Lo más importante saber verlas o que simplemente surjan, sin más. Es un poco lo que nos ha pasado. Yo mantengo mi trabajo en la empresa además de seguir formándome como consultora SEO y haciendo mis propios proyectos. En medio de toda esta vorágine mi pareja ha comenzado a dar cursos vía online para Alemania sobre escritura científica, tesis y coaching. Es una oportunidad única por qué realizar este trabajo sin tener la opción de hacerlo online no sería viable. Y son oportunidades que pasan pocas veces en la vida. Eso exige mucho cansancio y mucho esfuerzo. Pero es un esfuerzo con recompensa, sin duda. En ese sentido, tener la posibilidad de dar un servicio, realizar un proyecto o poder llevar a cabo el trabajo vía online es una suerte. Se complica la vida, sí. Pero no se para.

La organización real: una hoja cuadriculada

En este lío de trabajos, reuniones, cursos y peke nos tenemos que organizar sí o sí y mucho. No resulta nada fácil: yo trabajo (“facturo”) sí o sí 6 horas diarias, toca cuidar de la peque, y dar tiempo a mi pareja para que haga todos los cursos y opciones que le están surgiendo. Nuestra vida es un calendario de horas y horas estructuradas. La realidad de nuestros días es que vamos casi siempre, salvo algunos, a contrarreloj. Me levanto temprano a la mañana (6am) y nos caemos muy tarde (11-12pm la mayoría de los días). Hay días que me toca trabajar a la mañana, días que a la tarde, días que un rato muy temprano (al menos veo amanecer) y no más hasta la tarde. Por su parte lo contrario: días de horas y horas seguidas de trabajo, sin vernos en la misma casa, sin poder estar con la peque, sin poder darme el tiempo que yo también necesito. La verdad es que la organización es la clave que estamos utilizando para sacar todo adelante. ¿Una de realidad? Tenemos un horario en una hoja cuadriculada puesto en la puerta del salón que se va rellenando por colores según aumentan las reuniones, los cursos y los proyectos. Al final de la semana es un arcoiris.

Horario de teletrabajo en una hoja cuadriculada

El verdadero teletrabajo

Y es que el teletrabajo que estamos viviendo con la crisis del Covid-19 no es un teletrabajo de verdad. Trabajar online desde casa no tiene nada que ver con tener a los niños a la par y si tiene que ver y mucho con la productividad de cada uno. En España la gente no está acostumbrada al teletrabajo. Y se piensa estúpidamente que cuando te quedas en casa te dedicas a estar viendo la televisión, tomándote una cerveza, jugando a la consola, o aquel que pueda ser un poco mejor pensado poniendo la lavadora. Una cosa no quita la otra: puedes hacer alguna cosa de casa mientras estás trabajando en casa. Es verdad. Pero eso no implica que no se haga el trabajo. Venimos de haber vivido muchos años en Alemania y allí las cosas son muy diferentes. El trabajo del diseñador web contratado por cuenta ajena te permite compaginar tu vida laboral y tu vida familiar sin perder ni un ápice de productividad. No se ficha, o yo al menos no lo he tenido que hacer en ninguna de las empresas en las que he trabajado allí. No hace falta, la gente considera que sacando tu trabajo día a día es más que suficiente para demostrar que eres un trabajador aplicado. No se piensa en fichar y la opción de poder hacer teletrabajo en casa, al menos un tipo de vida online como la que tenemos nosotros, es una realidad: lo habitual es hacerlo una o dos veces por semana sin ningún tipo de problema. Así consigues balancear tu vida: familia, trabajo, tu propio tiempo que es esencial para sentirte persona. Si tienes un trabajo en el que entras a las 9 fichando y sales a las 6 de la tarde es prácticamente imposible tener la balanza en condiciones. Pero aquí se da por hecho que aquel que trabaja en casa hace entre poco y nada: enorme error. Al final todo trabajador desea que sus proyectos salgan adelante sea como sea y haciéndolo lo mejor posible, si eso es desde casa mejor. Y si eso te obliga a estar yendo a una oficina sí o sí todos los días, incluso en aquellos días que no tienes tanto que hacer, es una pérdida de tiempo y de productividad para la empresa. Y tienes un trabajador descontento. ¿Es posible que el teletrabajo se comience a implantar en España? Igual esta crisis ayuda a demostrar que sí. En gran medida ojalá. Aunque, desgraciadamente, no tengo mucha confianza en ello.

Algo tengo que cambiar

Y tiene que cambiar de forma general. La crisis del coronavirus está demostrando que no estamos haciendo bien las cosas en general. Y desde el punto de vista laboral solo puedo decir que estamos a años luz todavía de conseguir un sistema óptimo. El teletrabajo que se está dando ahora mismo es evidencia de ello: como se puede, en las condiciones más complicadas y exigiendo una productividad similar. Cada paso que damos hacia delante es un paso menos que tenemos que andar. Es verdad. Pero a veces merece la pena pegarse un golpe como el que nos estamos llevando estos días para intentar dar un salto hacia adelante. Esperemos que lo demos y en el caso de la vida delante de un ordenador esto nos lleve a poder encontrar ese equilibrio que realmente existe y que espero que algún día la gente que me rodea pueda vivir. Ojalá sea así.

Conclusión

El coronavirus nos ha dado una vuelta de campana a la vida. De golpe. Para quienes trabajamos delante de un ordenador nos ha dado la oportunidad de seguir y de demostrar que aún así las cosas siguen adelante. Y aunque pueda ser la primera piedra para el teletrabajo del futuro, aún queda mucho, muchísimo recorrido que hacer. Que salgamos bien tod@s de esta situación y podamos cambiar la realidad.

PD: GRACIAS. GRACIAS. GRACIAS. A todas las personas que están dándolo todo para estar cada día un poco mejor. A todas las personas que están en cada hospital, desde médicos a limpiadoras y celadores. A aquellas que abren el supermercado, la farmacia, la ambulancia o el coche de policía. Ellos son los verdaderos héroes de esta situación. Saldremos de ésta.

Este post va por mi hermano, adjunto ya conseguido que no firmado de la UCI en un hospital cercano y a la vez muy lejano estos días. Por él, por sus horas, sus lágrimas y sus esfuerzos.